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Institutional Review – Bullying: prevención y herramientas desde la primera infancia

Pionero en Argentina en abordar esta problemática, el St. Margaret’s School implementa desde 2004 un abordaje que fomenta la escucha activa y la aceptación del otro, además del correcto uso de las redes sociales y la integración de la familia. 

Con 101 años de trayectoria educativa, St. Margaret’s School ha sabido combinar tradición y vanguardia en cada aspecto de su propuesta pedagógica. Desde el año 2004, el colegio se posicionó como uno de los pioneros en Argentina en trabajar de manera sistémica la problemática del bullying, identificando esta realidad cuando aún no era parte de la agenda educativa nacional.

En tiempos donde el acoso escolar y el ciberbullying se han convertido en una preocupación central para las familias, St. Margaret’s cuenta con más de dos décadas de experiencia abordando esta problemática. Su directora, Verónica Greene de Peper, explica la complejidad del fenómeno: «El bullying está definido como un maltrato sistemático, que tiene el propósito de causar daño y que siempre se da en una relación asimétrica entre alguien que tiene poder y alguien que no lo tiene».

Una de las principales formas de desarticularlo es educar a los niños en la no complicidad, para que no se transformen en testigos silenciosos: “Si me retiro y no hay público, la situación se desarma, porque siempre está generada para el afuera, para que haya alguien que aplauda, que valide”, agrega la directora. 

Esta comprensión profunda de la problemática es la que ha permitido que el colegio desarrolle un trabajo que atraviesa todos los niveles, desde Kinder hasta 5to año, involucrando a toda la comunidad educativa y generando un ámbito donde los alumnos se sienten física y emocionalmente seguros, con recursos a disposición. 

 

Los tres pilares de este abordaje institucional

La estrategia académica y emocional que pone en práctica el colegio en su trabajo contra el bullying, se basa en tres ejes que los niños internalizan a lo largo de toda su escolaridad. 

“Estas pautas son la escucha activa, la aceptación de la diversidad y la confidencialidad”, detalla Greene de Peper.  A partir de la primera se puede conocer más al otro, descubriendo que no es tan diferente a uno mismo; con la segunda se promueve la aceptación plena de quien tenemos enfrente y con la última se enseña que lo que se cuenta en un ámbito privado es sagrado y, además, que lo que se comparte con un adulto de la institución queda sellado entre las partes. 

“Así se va logrando una toma de conciencia y una mayor percepción de cómo todos tenemos que ver con lo que nos rodea. Es clave tener la iniciativa y accionar para generar un cambio, porque tenemos que ser parte de la solución y no parte del problema», afirma la directora. 

 

Desde Kinder: construyendo una cultura de respeto

La prevención comienza desde los primeros años. En St. Margaret’s, los niños de salita de cuatro ya aprenden reglas preventivas que califican la acción y no a la persona. «Es una adquisición gradual, paulatina, pero sistemática», describe Greene de Peper.

Desde Kinder, conductas como la burla, la descalificación, la exclusión y la violencia son calificadas como inaceptables. Los más pequeños aprenden a usar un vocabulario adecuado para describir emociones y se les habilita a decir que no. «Los conflictos surgen, pero como tienen herramientas para resolverlos, si ellos dos no pueden, un compañero va a estar preparado para ayudar», explica la directora.

Se instala así una cultura donde quien denuncia una situación de maltrato no es visto como delator, sino como alguien que está haciendo valer su derecho a la dignidad y el respeto. A la vez, en este trabajo profundo y a largo plazo, los chicos encuentran los recursos para diferenciar un conflicto puntual de una situación de acoso sistemático, y así poder intervenir de otro modo. 

 

Un desafío de época: familias y escuela trabajando juntas

La actualidad presenta desafíos inéditos que requieren que docentes y familias estén preparados para dar un abordaje diferente. La directora de la institución describe con precisión esta nueva realidad: «Los chicos, cuando ingresan al colegio, en muchos casos ya revisaron todas sus redes sociales; eso hace que lleguen con una carga de información a la que no estábamos acostumbrados en otro momento».

En ese sentido, el impacto emocional de la tecnología es innegable: «Hoy un like les cambia la perspectiva del día. Un chico que recibió un comentario que no esperaba, o vio una foto que no le gusta, o descubrió que no fue incluido en un chat, ingresa al colegio muy mal”, profundiza. 

Por eso, en St. Margaret’s se trabaja sobre el uso apropiado de las herramientas tecnológicas y las redes sociales que, muchas veces, lejos de facilitar una comunicación efectiva, interfieren distorsionando mensajes y generando malentendidos que afectan a los alumnos en el ámbito escolar. Este desafío se realiza en conjunto con las familias, integrando a los padres como parte activa de la comunidad educativa.

Con la formación constante en torno a la problemática del bullying, la institución demuestra que la excelencia educativa se mide en la formación de personas íntegras, empáticas y comprometidas con el bienestar colectivo. Un colegio centenario que sigue mirando hacia el futuro.